Juro por el resplandor matinal,
por la noche cuando se serena,
que tu Señor no te ha abandonado ni aborrecido [¡Oh, Mujámmad!].
La vida del más allá será mejor para ti que esta.
Tu Señor te agraciará y te complacerás.
¿Acaso no te encontró huérfano y te dio amparo,
y te encontró perdido y te guió,
y te encontró pobre y te enriqueció?
Por eso no maltrates al huérfano
ni rechaces al mendigo.
Y divulga las bendiciones de tu Señor.