¿Acaso no he dado sosiego a tu corazón [¡Oh, Mujámmad!],
te he liberado de la carga
que agobiaba tu espalda,
y he elevado tu renombre?
Con toda dificultad viene una facilidad.
Realmente, con toda dificultad viene una facilidad.
Cuando cumplas con tus obligaciones dedícate a la adoración,
y a tu Señor anhela con devoción.